Estudio biomecánico de la marcha para tu escoliosis

Un estudio biomecánico de la marcha es una herramienta valiosa para personas con escoliosis, ya que permite evaluar cómo la curvatura de la columna afecta el patrón de caminar. La escoliosis puede influir en la biomecánica de todo el cuerpo, y un estudio de la marcha puede ofrecer información detallada sobre desequilibrios musculares, alteraciones en la distribución del peso, y cómo el cuerpo compensa la desviación de la columna. Aquí te explico por qué es útil y qué más deberías tener en cuenta.

¿Por qué es útil un estudio de la marcha para la escoliosis?

Identificar asimetrías: La escoliosis puede causar diferencias en la longitud de las piernas o en la manera en que se distribuye el peso corporal al caminar. Un estudio de la marcha identifica cualquier asimetría en la pisada, el movimiento de las caderas y la distribución de fuerzas en las extremidades. Esto es importante porque estos desequilibrios pueden aumentar el estrés en algunas partes del cuerpo y contribuir a un empeoramiento de la curvatura.

Detección de compensaciones musculares: A menudo, las personas con escoliosis desarrollan patrones de compensación en su musculatura para adaptarse a la desviación de la columna. Esto puede generar dolores musculares, fatiga y problemas en las articulaciones. El estudio de la marcha permite detectar estos patrones para corregirlos con ejercicios específicos o con modificaciones en la pisada.

Mejora de la postura global: Evaluar cómo la escoliosis afecta la marcha ayuda a desarrollar estrategias para mejorar la postura en general. A través del análisis, los profesionales pueden sugerir ejercicios correctivos y modificaciones en la técnica de caminar para minimizar el impacto negativo de la curvatura espinal.

Prevención de lesiones futuras: Corregir un patrón de marcha alterado puede prevenir lesiones en las articulaciones, sobrecarga muscular, y problemas secundarios en otras partes del cuerpo como las rodillas o caderas. La biomecánica incorrecta puede, a largo plazo, generar dolores crónicos y problemas de movilidad.

Además del estudio de la marcha, hay otros aspectos importantes que puedes considerar para el manejo integral de la escoliosis:

Evaluación podológica y uso de plantillas ortopédicas: Muchas personas con escoliosis tienen un patrón de apoyo desigual en los pies. Esto puede corregirse o mejorarse con plantillas ortopédicas personalizadas que igualen la distribución del peso. Un podólogo especializado puede evaluar la pisada y recomendar plantillas que corrijan la alineación del cuerpo desde la base.

Fisioterapia especializada en escoliosis: Los fisioterapeutas especializados en escoliosis, como los formados en el método Schroth, pueden ayudarte a mejorar tanto la postura como la marcha a través de ejercicios específicos que se enfocan en corregir las curvas y fortalecer los músculos desequilibrados.

Ejercicios de equilibrio y propiocepción: Dado que la escoliosis puede afectar la alineación del cuerpo, los ejercicios de equilibrio y propiocepción son clave para mejorar la estabilidad. El trabajo con superficies inestables, como el bosu o las bandas elásticas, puede ayudarte a desarrollar una mejor consciencia corporal y a activar músculos estabilizadores.

Fortalecimiento muscular de manera equilibrada: Fortalecer músculos de forma equilibrada es fundamental. En las personas con escoliosis, ciertos músculos suelen estar más tensos o débiles. Un programa de fortalecimiento específico, incluyendo ejercicios de calistenia o Pilates, ayudará a mejorar la alineación y reducir la progresión de la curva.

Cuida la ergonomía en actividades diarias: No solo los ejercicios son importantes. Mantener una correcta postura al sentarse, estar de pie, dormir o realizar actividades cotidianas también ayuda a minimizar la progresión de la escoliosis. Asegúrate de tener un escritorio ergonómico si trabajas sentado y una silla que soporte bien la espalda.

Manejo del dolor: Si bien el dolor no siempre está presente en todos los casos de escoliosis, en algunos puede ser una preocupación. Además de los ejercicios, es importante tener opciones de manejo del dolor, como la terapia manual, masajes, y el uso de técnicas como la acupuntura o la electroestimulación.

Control regular con tu médico: La escoliosis es una condición dinámica que puede cambiar con el tiempo, especialmente durante el crecimiento en adolescentes. Es fundamental tener controles regulares con un especialista, ya sea ortopedista o fisiatra, para monitorear la progresión de la curvatura y ajustar los tratamientos según sea necesario.

Consideración de tratamiento quirúrgico (en casos severos): Aunque el objetivo es evitar la cirugía, en casos donde la escoliosis es severa y afecta la calidad de vida o la función orgánica (por ejemplo, problemas respiratorios debido a una curvatura torácica), podría ser necesario considerar opciones quirúrgicas. Esto dependerá de la gravedad de la curva y las recomendaciones médicas.

Cómo afecta una descompensación espinal a la pisada

La escoliosis, al crear una curvatura lateral y rotacional en la columna, suele generar una descompensación en el centro de gravedad y en el equilibrio del cuerpo. Esto provoca que el paciente adopte compensaciones posturales para estabilizarse, lo que puede causar:

  1. Distribución desigual del peso: El pie contralateral a la curva escoliótica suele soportar más peso para intentar compensar la inclinación de la columna, lo que altera la distribución de presiones en ambos pies.
  2. Alteración en la pronación o supinación: La escoliosis puede generar asimetrías en la pronación y supinación de cada pie, produciendo pisadas irregulares. Por ejemplo, si el tronco se desplaza hacia un lado, el pie de ese lado puede tender a una sobrepronación para adaptarse al desplazamiento de peso, mientras que el pie opuesto podría supinar para equilibrar.
  3. Desnivel en la pelvis: La inclinación de la pelvis, frecuente en pacientes con escoliosis, también afecta la pisada. Un desnivel en la pelvis puede ocasionar una dismetría aparente en las extremidades inferiores, generando que un pie impacte antes que el otro en la marcha, lo cual conlleva a un patrón de marcha alterado y a un desgaste asimétrico en las articulaciones del pie, tobillo y rodilla.

Consecuencias de no realizar un estudio de la marcha

Un estudio de la marcha permite identificar las compensaciones y asimetrías que se presentan en la pisada debido a la escoliosis. No realizarlo puede derivar en varias consecuencias:

  1. Progresión de la escoliosis: Sin correcciones adecuadas en la pisada, las compensaciones posturales pueden exacerbar la curvatura escoliótica, acelerando su progresión. La pisada desigual genera impactos repetitivos y desequilibrados en la columna y puede influir negativamente en la estructura vertebral a lo largo del tiempo.
  2. Dolor y lesiones en pies y piernas: La alteración en la pisada sin un tratamiento específico puede derivar en lesiones por sobreuso en pies, tobillos y rodillas. El paciente puede desarrollar patologías como fascitis plantar, tendinitis o síndrome de estrés tibial, ya que el peso no se distribuye de forma equilibrada.
  3. Problemas en cadera y columna baja: Los problemas en la pisada también pueden trasladarse a la cadera y a la zona lumbar, debido a que estas áreas absorben la compensación que ocurre en cada paso. Con el tiempo, pueden surgir patologías en la cadera o dolores crónicos en la columna baja, afectando la calidad de vida del paciente.

Importancia de un tratamiento interdisciplinario

Dada la complejidad de las interacciones entre la columna y la pisada, un abordaje integral con especialistas en escoliosis y podología es esencial para lograr un tratamiento adecuado. Un estudio de la marcha, junto con una evaluación de la alineación postural y el uso de plantillas ortopédicas personalizadas, puede corregir la pisada y reducir el impacto de la escoliosis, mejorando significativamente la calidad de vida y el pronóstico del paciente a largo plazo.