Un push-up es un ejercicio de fuerza que implica mover el cuerpo hacia arriba y hacia abajo utilizando principalmente los músculos de los brazos, el pecho y los hombros. Para hacer un push-up, comienzas en el suelo boca abajo, con las manos colocadas ligeramente más anchas que los hombros y los dedos apuntando hacia adelante. Los pies están juntos y los dedos de los pies en el suelo.

Desde esta posición, empujas hacia arriba con los brazos mientras mantienes el cuerpo en línea recta desde la cabeza hasta los talones. Doblas los codos para bajar el cuerpo hacia el suelo hasta que el pecho casi toque el suelo. Luego, empujas nuevamente con los brazos para volver a la posición inicial. Es importante mantener el abdomen contraído y el cuerpo en una línea recta durante todo el movimiento para evitar arquear la espalda o hundir la cadera.
Los push-ups son excelentes para desarrollar fuerza en los músculos del pecho, los hombros, los tríceps y también ayudan a fortalecer el núcleo (abdominales y espalda baja). Pueden ser adaptados para diferentes niveles de condición física modificando la posición de las manos o los pies, o incluso utilizando superficies elevadas para facilitar el ejercicio.
Escoge el ejercicio que más se adapte a ti para empezar, y combina las siguientes progresiones.
- Flexión con rodillas.


- Flexión inclinada.


Baja la inclinación a medida que te sientas comodo y seguro realizando las repeticiones.
- Plancha en suelo.

Te ayudara entender la posición y conseguir la fuerza de core necesaria.
- Contracciones escapulares.


- Push up negativas en suelo.


Sostén la bajada de 3 a 5 segundos. Realiza la subida con las rodillas apoyadas.
- Push up.


